Volkswagen Bora, mejor que nunca

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Al fin se incorporaron los motores modernos, de menor cilindrada y mayor eficiencia.

Tres versiones se ofrecen del popular sedán mediano, con un precio de entrada es $10.990.000.

 

Escribe: René Durney C. / Fotos: R. Durney C.
 

Pasaron muchos años antes de que Volkswagen se decidiera a dar un paso adelante con los modelos del Bora que trae a Chile desde la primera generación del Vento, a  comienzos de los 90. 

Tan fiable y rendidor era el viejo motor de 8 vlálvulas y 1.6 litros (también los hubo de 1.8 y 2.0) de la triada Vento, Jetta y Bora, que en Maco (su anterior importador) no consideraron necesario equipar los nuevos motores de la era del «dowsizing» (achicar el tamaño) que ya entró en vigencia hace casi cinco años en toda la industria mundial, en especial la europea. «Total, la gente igual compra el viejo motor», me confesó alguna vez un ejecutivo. 

Quien escribe tuvo un Vento nuevo en 1996 y puede dar fe de que el antiguo propulsor de 1.6 (75 hp de potencia y 126 Nm de par) iba muy bien para el peso bruto del auto (1.575 kg). Y eso, porque se trataba de un auto familiar, que nadie lo quiere para prestaciones más deportivas (para eso existía el Golf clásico o el ultra Golf GTI). Que acelerara de 0 a 100 en 14,6 segundos era irrelevante. Los compradores de un Vento-Jetta-Bora querían la silueta y los tres cuerpos de un sedán, la enorme maleta (la más grande del segmento) y la excelente manufactura de todo el auto, que no tenía ruidos, que era sólido y resistente, con un magnífico equipo de sonido con pantalla digital.

Todo eso estaba muy bien. ¡Pero estábamos en los años 90…!

Era insólito que hasta 2014 todavía hubiera motores de 8 válvulas. 

Por ello es muy plausible que el nuevo importador (Porsche Holding Chile) haya modernizado el portafolio de la marca germana. El nuevo Bora, construido en México, viene ahora con el moderno motor 1.4 TSI de 122 caballos de potencia y un par torsional de 200 N entre las 1.500 y 2.000 rpm. Es decir, motor más pequeño, de menor consumo (hasta 25% más económico) y mayor potencia y torque.

Estos motores de la sexta generación del Bora 2015 tienen un rendimiento de 13,67 kilómetros por litro en ciclo combinados, es decir un consumo de 7,31 litros para 100 kilómetros. Como dato para comparar, un Ford Focus con motor 2.0 litros, uno de sus rivales directos en el segmento, tanto en precio como en equipamiento, consume 11,2 litros para los mismos 100 kilómetros (según el computador del propio auto). Es decir, rinde 8,9 km/litro.

Esta simple comparación hace que se vuelva interesante el dato del consumo como un parámetro válido a la hora de tomar decisiones. En el mismo espectro de competidores están el Mazda 3, el Kia Cerato, el Renault Fluence, el Hyundai Elantra, el Nissan Sentra el Toyota Corolla y el Subaru Impreza. Todos son excelentes automóviles y es muy importante que a la hora de decidir se hayan podido probar todos los concurrentes. Esa es una posibilidad que el ya más maduro mercado chileno ofrece a sus clientes. 

Salvo que el comprador sea compulsivo en sus preferencias, ya sea por marca, estilo, experiencias anteriores, etc.

El nuevo Volkswagen tiene todo eso y mas para ofrecer. Aunque también algunos faltantes.

Tres opciones

Probamos la versión tope de línea, a la que Volkswagen llama Bora Luxury NAV 1.4 TSI DSG7 (las siglas NAV corresponden a navegador satelital; TSI al motor multivalvular y DSG7 a la nueva transmisión automática de 7 velocidades). Es la de mayor precio ($14.490.000) y ese es uno de sus principales deméritos, ya que lo hace uno de los más caros del segmento, con relación a su nivel total de equipamiento.

La versión de entrada se llama Advance y cuesta $10.990.000 y trae una transmisión automática convencional de 6 marchas. La siguiente se llama Advance Plus, cuesta $11.990.000 y viene con la misma caja automática que la Advance, pero su nivel de equipamiento es muy parecido al de Luxuri, salvo algunos extras de esta última, como el navegador GPS, el climatizador bizona, el techo eléctrico, los neblineros que siguen la curva, los asientos de cuero sintético y el volante multifunción con comandos por voz, entre otros. 

En cambio, son comunes para casi todas las versiones la guantera refrigerada, el equipo de sonido con 8 parlantes, el medidor de presión de los neumáticos, el bluetooth para el teléfono y el control de velocidad crucero.

En cuanto a seguridad todas las versiones tienen 6 airbags (2 frontales, 2 laterales delanteros y 2 cortinillas laterales), frenos ABS, Sistema de Frenado de Motor, Control Electrónico de Tracción (ASR), Sistema Electrónico de Estabilidad (ASR)  Bloqueo Electrónico de Diferencial (solo en Luxury) y fijaciones Isofix.

Diseño Exterior

La nueva carrocería del Bora presenta apenas une leves cambios en el diseño de los faros delanteros, en las líneas frontales bajo el capó y en las ópticas trasera, pero la línea general mantiene el mismo dibujo que ya se conocía en Jetta de 2011.

En el interior se aprecian mayores cambios, especialmente en lo referente a la calidad de los materialesm, especialmente en las superficies de los paneles, en el tablero y en las aplicaciones de polímero «tipo piano», que lucen un color negro brillante y una apariencia muy pulcra. El volante, forrado en cuero en la versión que probamos, dispone de una porción plana en la parte inferior, lo que le confiere un aspecto deportivo a un habitáculo muy tradicional y austero. El aspecto general es de refinamiento y funcionalidad.

No obstante, hubiera sido deseable que la versión tope de gama tuviera el máximo nivel de equipamiento que tiene el modelo que se comercializa en México, la que dispone de botón de partida y detención, lo que permite que la llave inteligente se pueda mantener en el bolsillo siempre, ya que ni siquiera se necesita para abrir o cerrar la puerta, ya que actúa por proximidad.

El volante tiene regulación el altura y profundidad y mandos multifunción. Lo que también echamos en falta fue una cámara de retroceso como asistente de estacionamiento.

Al volante.

Al sentarse tras el volante, la sensación de ergonómica de los asientos es óptima, pero los mandos de regulación no son eléctricos.

Lo manejamos en trayectos de más de 200 kilómetros, en autopistas, caminos secundarios y en tramos urbanos. Me gustaron las suspensiones, que entregan suavidad de marcha y una más que aceptable absorción de las irregularidades del pavimento. La versión que manejamos llevaba neumáticos de 17pulgadas (225/45 R17), lo que ayuda muchísimo al confort de rodada y en un muy buen agarre al piso.

Los frenos están dentro del estándar probado y los ABS funcionaron siempre con la misma rapidez de respuesta y la trayectoria se mantuvo en línea y plenamente operativa la capacidad de llevar el auto al lugar que uno quiere cuando se trata de esquivar un objeto (imaginario en las pruebas).

La aceleración de 0 a 100 marcó 9,2 segundos y en la carretera, los adelantamientos seguros se pueden hacer con mayor soltura llevando la palanca al modo manual, que permite sacarle un poco más de revoluciones al motor en el momento de apurarlo. Pero en líneas generales, la operación con la caja automática normal es posible en el 99% del tiempo de uso. 

En resumen, el nuevo Volkswagen Bora nos pareció una muy buena opción de compra, aunque su precio final no contribuye mucho a una decisión rápida. 

Salvo que a veces uno se enamora de los autos por un par de detalles. Los entendidos dicen que la mayoría de las compras en ese novel de precios son más emocionales que racionales. 

 

 

 

 

 

 


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