Ganó brillantemente en el circuito Marina Bay.

Le sacó 40 puntos de ventaja a Sebastian Vettel.

 

René Durney C. / Fotos: Mercedes Benz

 

Lewis Hamilton lo volvió a hacer. Cuando todo el mundo esperaba que el circuito Marina Bay era más adecuado para la velocidad
de los Ferrari, el piloto inglés no solo se quedó con el Gran Premio de Singapur, sino que además se perfila como el más seguro 
campeón de la temporada, cuando solo restan seis carreras para el final y su ventaja en la tabla de pilotos se estiró a 40 puntos
sobre Sebastian Vettel, la gran carta de la escudería de Maranello.

Ya en las clasificaciones del fin de semana Hamilton demostró que sus títulos, su fama y sus posibilidades para este año no son
producto del azar. El sábado sacó a relucir toda su muñeca para sacar, como un mago desde su chistera, una vuelta rápida increíble,
que lo llevó a ganar la pole numero 79 de su carrera y la séptima de la temporada 2018.

Ello, sumado a la serie de problemas que ha vivido Vettel en las últimas tres fechas, hace, prever que será muy difícil arrebatarle el
título al inglés. Obligado a partir detrás del Mercedes Benz de Hamilton y del Red Bull de Verstappen, el piloto alemán luchó con todo
para recuperarse en la salida, pero el topón de los dos Force India en la tercera curva, que dejó fuera al francés Esteban Ocon, obligó
la entrada del safety car, que permaneció en pista durante cuatro vueltas.



Retomada la carrera, en la vuelta 15 el alemán decidió 
lanzarse al zarpazo final contra Hamilton, pero desde su rincón le pidieron que pasara por boxes a cambiar neumáticos, ya que creían
que los de Hamilton no durarían. Pero para su sorpresa, el inglés también paró y cambió los compuestos.
A la salida de boxes, Vettel se quedó tras el coche de Pérez y, para su desgracia, el Red Bull de Verstappen, que también salía de pits,
retomó el segundo lugar y  no lo soltó más.


De allí en adelante, Hamilton "administró" la carrera en forma notable, cuidando de cada detalle dentro de su cockpit, y atento a las
instrucciones de su equipo técnico a través de la radio. 


Fue una carrera sin grandes emociones, pero demostró que las manos de Lewis Hamilton también pueden guiar a su Flecha de Plata
con absoluta precisión, de acuerdo a las circunstancias, al circuito y a sus rivales. 

Así llegaron

 

 

 

 La tabla de Pilotos


 

 

 

La tabla de los Constructores